A Willy, el simpatico chimpance creado por Anthony Browne, le gustan los libros de cuentos, de rimas, de dinosaurios, de numeros, de piratas, de iluminar... Hay libros grandes, chicos, gordos. Pero a Willy le gustan todos
animales que más contenido simbólico tienen en la gran diversidad de culturas que poblaron Mesoamérica; su papel como dador de vida y muerte, como fundador de los pueblos y como concreción animada del caos es fundamental para entender la cosmovisión
historia de un niño que descubre en el reflejo del agua más que su propio rostro y, animado por su imaginación, el personaje emprende un viaje a través del bosque, el cual se va poblando de sus sueños pero también de sus miedos.
Néstor no es un niño como cualquier otro: se despierta, come, juega y hace los ejercicios que le dejan en la escuela, pero lentamente, pasito a pasito.
Dos niños llamados Sally y Conrad Walden tienen que pasar un día entero solos, sin la compañía de su madre. Sally tiene la costumbre de imponer a los demás lo que tienen que hacer mientras que su hermano, por otro lado, se dedica a jugar a…